Catetismo, incultura,...irracionalidad!
El presente artículo, es, a falta de otro criterio que no sea el mío propio, totalmente verídico y comprobable.
Recientemente han abierto sus puertas en Sevilla, dos restaurantes en el centro de la ciudad, y que están muy en boga entre los sevillanos.
El primero de ellos conquista a su clientela con platos como la ensalada de ostras en su ceniza, con hongos de gallina al aroma de patatitas del huerto o la concha de coquina rellena de aroma de prado silvestre, hoja de col y caracol de mar. Entre sus postres, nos ofrecen agua de sifón al Brie, los coulies de tallos de eucalipto macerados en vinagre o el helado de brécol y langostino salvaje.
El segundo, a escasos metros del primero, nos ofrece, a modo de entrada, unas anchoas imperiales del Cantábrico montadas en pan-amb-tomaquet con aceite de oliva virgen o las croquetas de rabo de toro con pisto de verduras. De principales, potaje de berza, lomo de venado con salsa de oporto con suave de patatas y trufa crujiente o corvina asada al horno con huevas de merluza y caviar andaluz.
Curiosamente, al primero acude tanta gente como al segundo y los entusiastas de su cocina parece que no merman en el empeño de ver modernidad y buen hacer en el lomo de erizo de mar, sobre fondo de chorizo picante y chocolate blanco fundido.
La modernidad, la innovación, la evolución culinaria, no la encontramos unicamente en lo complicado de las combinaciones o en la dificultad del enunciado de los platos. Como ya expreso en la portada del blog, un buen plato es la consecuencia de lo bien hecho por generaciones anteriores.
El segundo restaurante es fiel a la gastronomía de base, elabora con sapiencia y fundamento, con estilo propio, moderno, innovador y, a la vez, respetando con sensibilidad la esencia de platos tradicionales y una materia prima excelente.
Pues bien, para que podais comparar, os doy la dirección de ambos. Los dos están en la Plaza Nueva.
El primero se llama Monteseirin´s.
El segundo, supongo que ya lo sabeis...
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Laura -