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RESTAURANTERIA Disertaciones vitales de un liberal librepensador

La Resistance 2

No dejo ultimamente de darle vueltas a un asunto que, como un carroñero, no para de revolotear allá donde anidan mis pájaros.

Creo que el lenguaje utilizado por ciertos poderes fácticos en España tiene una intención, que no es otra que la de convertir al españolito de a pie de futuras generaciones en poco menos que un autómata.

Me explico. En televisión, en radio, en los diarios y en fín, en todos los medios de comunicación de masas, palabras antaño corrientes y a su vez grandiosas, tienden a desaparecer de los programas, las tertulias y las páginas de los citados medios. Y no sé, pero me dá que todo esto viene de la deriva inmoral desde la que se nos tirotea desde el Poder, con mayúsculas.

Pongamos un ejemplo. La palabra “honor”. Bien. Todo el mundo la conoce y casi todos saben de su significado. Según el DRAE, “cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo” en su primera acepción. En la segunda tenemos “Gloria o buena reputación que sigue a la virtud, al mérito o a las acciones heroicas, la cual trasciende a las familias, personas y acciones mismas de quien se la granjea”.  Y dirán algunos que qué carca, y que eso del honor es ya agua pasada, que aquí cada perro se lama su pijo, y punto y pelota. Y ahí es donde voy. El honor, según lo entiendo, es consustancial al ser humano, y algo digno de alabar en quien se hace valedor de tal palabra por sus actos. Sin embargo, tiende a desaparecer. Parece que si hablas con un amigo y se toca un tema donde el honor juegue papel primordial, la palabra se sustituye por otras más inexactas e imprecisas para decir precisamente que tal o cual asunto se resolvió con honor por fulano. Y decía que no entiendo muy bien por qué desde “arriba”, el honor, así como otras muchas palabras hoy en desuso, y que son consustanciales al ser humano individual, cae en desuso e incluso se fomenta el que se tenga un cierto tufillo anacrónico al pronunciarlas u oírlas. Pues bien, desde aquí, reivindico el uso de palabras antaño llenas de contenido y sentido, que gracias a unos tuercebotas hoy tienden a caer en el olvido y el desprecio. Objetivo de los tuercebotas: quitemos al hombre las palabras que definen lo que no queremos que exista, y la actitud desaparecerá, como la palabra, pues no habrá como definir algo que no existe y viceversa.Honor, es un ejemplo. Pero hay muchas más. Decidme vosotros.

¿qué tal virtud, sobriedad, decencia, honradez, rectitud, patria, integridad, dignidad...?

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