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RESTAURANTERIA Disertaciones vitales de un liberal librepensador

La isla

¿Por qué este pasar de puntillas por el recorrido de la vida? ¿Por qué ampararse en el desconocimiento, en la desidia, en el hastío? ¿Por qué tantos y tantos de los que nos rodean no se han llegado tan siquiera a plantear su rumbo, su carta de navegación, su puerto? ¿Por qué aquello tan normal hace años ahora es exclusivo de unos pocos?

Es un pensamiento recurrente en mí el caminar a diario por un inmenso vacío, por un desierto de aguas negras y sin apenas vida. Es una idea que produce, no cabe duda, desasosiego, tristeza y desesperanza. Gracias a Dios, de vez en cuando uno encuentra una isla. Esa isla estuvo ahí y sé que hay otras. Y fué una suerte el arribar a una de ellas. Suerte o tal vez búsqueda. Yo encontré las mías. Y no puedo imaginar mi vida sin ellas.

En estas islas encuentras el placer de la buena sombra, el amor de un abrazo y el calor de la esperanza. Gracias a los que, a estas alturas, os sabeis mis islas, soy en buena medida quien soy y quien seré. Quien siempre fuí. Ya sabeis que mi barco siempre está para ustedes, con las velas bien tensas para recorrer juntos el viaje.

Ahora estoy escribiendo en este libro de bitácora, sentado en el cuarto de derrota, atravesando como siempre, las aguas negras del desierto. Pronto pasaré por tu archipielago. Y espero que diez cañonazos nos saluden a la entrada a la bocana.

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